La cueva de Dámó

Hay varios desafíos para este tiempo contemporáneo. Uno de ellos, sin duda es el crear una interioridad sana, pacífica, empática con los demás seres.

¿Cómo abordar tamaña tarea?

Bueno, siempre es bueno ver lo que otras personas han hecho en otros tiempos y aprender de ellas.

Estatua de Dàmò, cerca de la cueva y del Templo Shaolin, Henan China

El monje budista Bodhidharma, conocido en China con el nombre de Dámó (达摩) viajó desde su India natal a China para difundir el Dharma budista -las enseñanzas del Buda- que eran transmitidas directamente, de maestro a discípulo, desde la muerte física de Siddhartha. Dámó, figura fundamental en la transmisión del Budismo, es considerado el primer patriarca del Chan.

Entre las muchas cosas que nos cuentan las historias, se dice que Dámó permaneció durante nueve años en la cueva que hoy lleva su nombre, permaneciendo allí en completa meditación. Tan intenso y sincero fue su trabajo allí dentro, que su imagen quedó grabada en la pared de piedra de la cueva. El monasterio de Shaolin hoy la atesora.

Cueva del Dharma, o Cueva de Damo, en la Montaña SongShan

Quizás nos parezca difícil el poder permanecer meditando durante nueve años. Es verdad, que quizás nuestros tiempos son diferentes.

Más entonces, ¿cómo podríamos hacer que nuestra práctica hoy posea el mismo nivel de compromiso, de verdad y sinceridad?